Dicta el caso y el formulario se llena solo (pero lo confirmas tú)
Describe el caso con tus palabras y LexFlow prellena materia, tipo, juzgado y fechas. Tres modalidades de entrada, una de ellas sin que el audio salga nunca de tu equipo. La IA nunca rellena la identidad del cliente.
Dar de alta un caso es rellenar ocho campos que ya sabes de memoria. El problema no es la dificultad: es el cambio de modo. Vienes de leer un expediente, tienes el caso entero en la cabeza, y para registrarlo tienes que ir campo por campo eligiendo de menús desplegables.
El asistente de dictado invierte el orden. Describes el caso como se lo describirías a un colega —"juicio ejecutivo por cobro de pagaré, materia mercantil, juzgado civil de Cuenca"— y LexFlow prellena los campos que reconoce. Tú revisas, corriges y guardas.
Funciona en el alta de casos, clientes, actuaciones y movimientos económicos.
La IA prellena. Nunca crea.
Esto no es negociable en el diseño: el asistente jamás guarda nada por su cuenta. Rellena el formulario que tienes delante y ahí se detiene. Lo que ves antes de dar clic en guardar es exactamente lo que se va a guardar.
Es el mismo criterio de las plantillas de proceso y de la lectura de facturas: vista previa editable, confirmación humana. En un sistema donde un dato equivocado puede significar un plazo mal calculado, la automatización termina donde empieza la responsabilidad profesional.
Tres formas de dictar
Escribir. Pegas o tecleas la descripción. Sin micrófono, sin permisos.
Voz en el dispositivo. Hablas y tu propio navegador transcribe. El audio nunca sale de tu equipo — la transcripción ocurre localmente y a LexFlow solo llega el texto.
Voz con IA. El audio se envía a un servicio de transcripción para casos donde el reconocimiento local no da la talla: dictado largo, vocabulario jurídico cerrado, ambiente ruidoso.
La tercera es la única que transmite audio, y por eso tiene doble llave:
- El administrador del estudio debe encenderla en Ajustes. Viene apagada, y esa validación ocurre en el servidor: no basta con que la interfaz muestre la opción.
- Cada usuario da su consentimiento antes de cada grabación, con una casilla.
LexFlow no almacena el audio en ningún momento: se transcribe y se descarta.
Conviene ser preciso en un punto, porque hace a la decisión de usarla o no: la limpieza de datos personales actúa sobre el texto ya transcrito, no sobre el audio. Es decir, si dictas la cédula de tu cliente en voz alta, ese dato viaja dentro del audio; lo que queda protegido es el paso siguiente, cuando el texto va al modelo que interpreta el formulario. Por eso la modalidad es opcional, está apagada de fábrica y el tratamiento está cubierto por un acuerdo de tratamiento de datos con el proveedor.
Si prefieres no usar esta vía, las otras dos funcionan igual de bien: la voz en el dispositivo cubre la mayoría de los dictados cortos sin que nada salga de tu computadora.
La IA no rellena la identidad de nadie
Aquí está la restricción más importante, y viene de la LOPDP.
Los datos que el asistente puede rellenar no incluyen la identidad del cliente. Si dictas "demanda de Juan Pérez contra Comercial del Sur", el asistente no busca a Juan Pérez en tu base y lo asigna. Anota que mencionaste una parte, y tú eliges el cliente en el selector, como siempre.
La razón es sencilla de ver con un ejemplo: si tienes dos clientes de apellido Pérez, un emparejamiento automático acierta la mitad de las veces. Un caso asignado al titular equivocado es un problema de confidencialidad, no un error de tipeo — y sería un error silencioso, porque nadie revisa un campo que se llenó solo y parece correcto.
Además, antes de que el texto llegue al modelo se le quitan cédulas, RUC, correos y teléfonos. Es la misma protección que aplica el asistente legal: al modelo van términos jurídicos generales, no los datos personales de tu cliente.
Los plazos los calcula la aplicación, no el modelo
Si dictas "audiencia en quince días", el asistente hace algo específico: detecta que mencionaste un plazo de quince días, pero no calcula la fecha.
El cálculo lo hace LexFlow, con el calendario de días hábiles ecuatorianos y los feriados reales. Y como "quince días" es ambiguo —el COGEP cuenta términos en días hábiles, pero hay plazos en días corridos— el asistente te ofrece las dos lecturas para que elijas.
La diferencia no es teórica. Treinta días desde el 28 de agosto son el 12 de octubre contados en hábiles y el 27 de septiembre en calendario: dos semanas de distancia. Un modelo de lenguaje que sumara la fecha por su cuenta sumaría días corridos y erraría exactamente por ese margen.
El reparto es deliberado: el modelo detecta, la aplicación calcula, el abogado elige.
Si el resultado se sale de la norma, se descarta
Los campos con opciones cerradas —materia, tipo de caso, prioridad— se validan contra la lista real. Si el modelo devuelve una materia que no existe en el sistema, ese campo se descarta y queda vacío para que lo elijas tú.
Nunca llega un valor inventado al formulario. Un campo vacío es visible y se corrige; un valor plausible pero equivocado pasa desapercibido.
En el móvil, el teclado de tu teléfono
Si trabajas desde el celular, hay una opción que probablemente ya tienes y no usas: el micrófono del teclado del sistema, junto a la barra espaciadora.
Dicta directo en el campo de descripción, funciona sin permisos web ni configuración, y en iPhone es sencillamente la mejor herramienta de dictado disponible. LexFlow te la recomienda ahí mismo cuando detecta que estás en un móvil.
Cómo usarlo. El botón del asistente aparece en los formularios de alta de caso, cliente, actuación y movimiento económico. La modalidad de voz con IA la habilita el administrador en Ajustes, sección "Asistente de dictado".
